Existe una leyenda negra sobre las grasas que afirma que son nutrientes peligrosos para el organismo. Sin embargo, la realidad demuestra que no todas las grasas son malas, y que el origen y la composición de estos nutrientes juegan un papel muy relevante en el organismo.
La grasa es un componente fundamental de la alimentación, pues aporta energía, vitaminas y antioxidantes que participan en numerosas funciones metabólicas. Es el consumo excesivo de grasa lo que favorece el sobrepeso, la obesidad y el desarrollo de enfermedades relacionadas con estas patologías.
Existen un grupo de grasas que son positivas para el organismo. Son las que ayudan a proteger el cuerpo contra las enfermedades cardiovasculares por su capacidad antiinflamatoria. Las grasas buenas son las poliinsaturadas y las monoinsaturadas. En Komelosano intentamos que todas nuestras recetas estén elaboradas a partir de alimentos ricos en grasas saludables.
Grasas monoinsaturadas (Omega 9)
Estas grasas aportan un 15% y un 19%, aproximadamente, de la energía total diaria. El efecto protector de estos nutrientes radica en incrementar los niveles de HDL, el colesterol bueno, que actúa como agente protector frente a las enfermedades cardiovasculares.
El Omega 9 está presente en el aceite de oliva virgen extra, las aceitunas, el aguacate, las semillas oleaginosas como el sésamo, las nueces y otros frutos secos.
Grasas poliinsaturadas (Omega 3 o ácidos linolénicos y Omega 6 o ácidos linoléicos)
Las grasas de este tipo están presentes en muchos pescados azules (salmón, atún, sardinas, boquerones, bonito, mero, jurel, caballa, palometa…), en semillas oleaginosas (lino, chía, sésamo…), en frutos secos (nueves, almendras, avellanas, pipas de girasol) y en aceites de cártamo, girasol, maíz y soja.
Los ácidos grasos Omega 3 tienen alto poder antiinflamatorio y antioxidante y producen una disminución de los triglicéridos en sangre. Las grasas Omega 6 reducen los niveles de colesterol en sangre, tanto el bueno como el malo.
Es importante que las fuentes de grasa en la dieta procedan de alimentos ricos en grasas moinsaturadas u poliinsaturadas. Por tanto, es aconsejable tomar pescado azul de una a tres veces en semana, semillas de lino, chía o sésamo, aguacate y frutos secos y utilizar aceite de oliva virgen extra para cocinar y como aliño de las ensaladas.
Las grasas saludables ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares. Un consejo final es reducir o controlar la ingesta de alimentos procesados ricos en grasas saturadas: bollería industrial, dulces, fritos y rebozados, aperitivos salados… Hay que dejar estos alimentos solo para consumo muy ocasional.